Un proceso totalmente natural y artesanal, basado en técnicas tradicionales empleadas desde hace más de 100 años. La anchoa fresca se descabeza y eviscera para después colocarla en capas separadas por sal dentro un barril. Se deja madurar durante 6 meses como mínimo, hasta alcanzar el punto perfecto de maduración. Este tiempo de maduración en bodega es clave para garantizar el sabor auténtico y característico de nuestras anchoas.