A finales de agosto comienza la costera de la Sardina, que se prolonga hasta finales de noviembre. Es la mejor época del año para capturarla: alcanza un tamaño perfecto, con carne firme y textura tierna, lo que garantiza un producto de excepcional calidad en cada lata.
En Conservas Ortiz elaboramos nuestras sardinas siempre en fresco durante esta temporada, respetando la tradición centenaria y asegurando la máxima calidad en cada conserva.
La pesca con cerco es un método artesanal que consiste en rodear el banco de peces con una red que luego se cierra como una bolsa. Así capturamos las sardinas en su momento óptimo, con un trato cuidadoso desde el mar hasta la fábrica. Se realiza preferentemente al amanecer, cuando la sardina ofrece un sabor más fino y una textura inigualable. Este sistema, además de ser altamente selectivo, evita descartes y garantiza que sólo se capture la especie deseada. Gracias a ello, podemos hablar de una pesca 100% sostenible, que respeta los ciclos naturales del mar y asegura el futuro de las poblaciones de sardina.
Una vez en puerto, las sardinas llegan a nuestra fábrica y se elaboran siempre en fresco.
Se limpian cuidadosamente a mano y se fríen ligeramente en aceite de oliva.
Después, se envasan a mano, una a una, en lata o tarro de cristal con aceite de oliva. Finalmente, se esterilizan y se dejan madurar en bodega durante varios meses, hasta alcanzar su sabor y textura óptimos.
Las sardinas a la antigua mejoran con el paso del tiempo, ganando melosidad y un sabor más redondo.
La historia de la conserva de sardina está unida a la appertización, el proceso de esterilización por calor ideado por el francés Nicolas Appert a inicios del siglo XIX.
Hoy, las conservas de sardinas siguen muy presentes en la alimentación y la cultura, con especial atención a la calidad y la sostenibilidad.
La esterilización se desarrolló para alimentar de forma segura a las tropas de Napoleón. Más tarde, con la expansión conservera, las sardinas en lata llegaron a considerarse un manjar excepcional, incluso maridadas con champagne.
En España, tras la Guerra Civil, volvieron a ser un producto de primera necesidad por su alto aporte de nutrientes y precio asequible. Hoy vuelven a estar de tendencia, impulsadas por influencers y personajes públicos: un producto excepcional, lleno de sabor e historia.
Sí. Tras la esterilización, la espina queda muy suave y tierna, y es una excelente fuente de calcio. Una lata de sardinas aporta aprox. el 35% de la ingesta diaria recomendada de calcio, el 15% de hierro, el 10% de potasio y el 45% de fósforo.
Sí. Tras la esterilización, las sardinas en aceite ganan melosidad y sabor con los meses e incluso años. Puedes crear una pequeña bodega de sardinas para dejarlas madurar.
Para mantener todo su sabor hasta 2 días, conservar en un envase hermético, en el frigorífico y sumergidas en aceite (añadir más si fuera necesario).
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